Proyecciones privadas estiman la pérdida de 105.000 puestos de trabajo en el año, en un contexto de salarios en dólares hasta 40% más altos que en Brasil, falta de crédito y menor consumo
La actividad industrial acumulada a septiembre registró una baja del 2,8% respecto del mismo período de 2025 y se ubica 11% por debajo de los niveles de 2022 y 2023, según el último relevamiento del Centro de Estudios de la UIA. Para el año en curso, proyecciones privadas estiman el cierre de 3.300 industrias y la pérdida de 105.000 puestos de trabajo. El dato llega antes de la 32° Convención de la Unión Industrial Argentina (UIA), que se realizará el próximo martes con poca presencia oficial.
La baja demanda interna, el principal obstáculo
Según una encuesta del INDEC con datos a septiembre, el 54% de los empresarios identifica la baja demanda interna como la principal razón que limita su capacidad de aumentar la producción. En segundo lugar aparece la competencia de productos importados, con el 10% de las respuestas.
Los industriales coinciden en que la apreciación del peso, la apertura de la economía y el reajuste tarifario están provocando un profundo reacomodamiento de precios que comprime los márgenes de la actividad fabril. Según Ecolatina, durante la administración de Javier Milei el abaratamiento relativo de los bienes avanzó al doble de velocidad que en la Convertibilidad: en los primeros 35 meses, los bienes cayeron 26% frente a los servicios, contra 13% en los años 90.
Salarios en dólares y costos laborales
Los márgenes también se ven afectados por el costo de la mano de obra, ya que los salarios tienden a subir por encima del tipo de cambio. Ejecutivos de multinacionales suelen explicar que en la Argentina los sueldos, medidos en dólares, llegan a ser hasta 40% más altos que en Brasil.
La visión del Gobierno sobre la industria
El Presidente dijo el 2 de septiembre de 2024, ante un auditorio de industriales, que la protección industrial generó un sector adicto al Estado y que los argentinos pagaron más caro productos de peor calidad. Desde entonces, la mirada oficial sobre el sector no cambió, y son conocidas las descalificaciones de Milei a empresarios como Roberto Rocca y Javier Madanes Quintanilla.
Sin crédito y con alta carga impositiva
A las dificultades se suman la falta de crédito y las altas tasas de interés, en buena medida por el peso de los tributos. Un estudio reciente de la Federación Gremial de Comercio e Industria de Rosario señala que la red de impuestos nacionales, provinciales y municipales puede representar casi el 27% del costo financiero total de una operación.
En una simulación para una pyme con un préstamo de $50 millones a 24 meses y una tasa nominal anual del 40%, la carga tributaria bruta puede alcanzar los $9 millones, entre IVA, Ingresos Brutos, Débitos y Créditos, y Sellos.
En este contexto se multiplican las noticias de industrias con problemas, incluso proveedoras de los sectores de mejor desempeño. Un caso reciente es el de la fábrica de tractores cordobesa Pauny, que atraviesa dificultades financieras por una fuerte caída de ventas en un mercado donde avanza la competencia externa, en particular la proveniente de China.
Un impacto distinto en el empleo que en los años 90
La caída actual de la producción industrial tiene un efecto muy diferente sobre el empleo que el registrado durante la Convertibilidad. En los primeros dos años de ese régimen, la desocupación pasó del 6,9% al 9,9% y siguió subiendo hasta llegar al 18,3% en octubre de 2001.
En cambio, entre el primer semestre de 2024 y el mismo período de 2026, la desocupación pasó del 7,6% al 7,9%, un aumento de 0,3 puntos porcentuales.
