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Estados Unidos juzgará a Maduro desde junio

El juicio contra Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por narcotráfico y narcoterrorismo quedó fijado para el 1 de junio de 2027.

La decisión se tomó tras una audiencia preparatoria celebrada en un tribunal federal del distrito sur de Nueva York. La vista duró apenas 18 minutos bajo la presidencia del juez Alvin K. Hellerstein y consolidó un calendario procesal acordado en conjunto por la fiscalía y la defensa.

Los cargos y las penas posibles

Maduro, de 63 años, enfrenta cuatro cargos: conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para poseer ese tipo de armamento. Flores, de 69 años, afronta tres cargos vinculados a la importación de drogas y posesión de armas. Ambos podrían recibir cadena perpetua ante una eventual declaración de culpabilidad por parte de un jurado.

El ex dictador y su esposa permanecen detenidos en la prisión federal de Brooklyn desde el 3 de enero, fecha en que fuerzas estadounidenses los capturaron en su residencia de Caracas durante una operación nocturna y los trasladaron a Nueva York.

Estrategia de la defensa y calendario de pruebas

Antes del inicio del juicio, la defensa prevé presentar una primera batería de mociones basada en un argumento de inmunidad soberana, dado que Maduro era jefe de Estado de Venezuela al momento de su detención. Su abogado, Barry Pollack, explicó durante la audiencia que, si ese planteo prospera, el ex dictador quedará eximido de una segunda ronda de mociones.

El calendario aprobado por Hellerstein contempla dos rondas de mociones previas al juicio. La fiscalía, encabezada por el fiscal Jay Clayton, prevé entregar las pruebas no clasificadas el 22 de septiembre y las clasificadas el 15 de noviembre.

Impugnaciones y detalles de la comparecencia

Pollack también anticipó que impugnará la legalidad de la acción militar estadounidense, a la que calificó como un «secuestro militar». El gobierno del presidente Donald Trump, en cambio, definió la incursión en Venezuela como una «operación quirúrgica de aplicación de la ley» dentro de un caso penal iniciado hace seis años.

Durante la audiencia del miércoles, Maduro se mostró con mejor aspecto que en comparecencias anteriores: más delgado y sin la cojera que presentaba en marzo. Siguió la sesión junto a sus abogados mientras tocaba repetidamente sus auriculares de traducción. Flores llegó detrás de él con una coleta, gafas y el uniforme penitenciario color caqui. Ninguno de los dos tomó la palabra durante la vista judicial.