Cultura

La bandera de Posadas tiene 11 años de existencia

El martes 28 de julio, la bandera de la ciudad de Posadas cumplió once años desde la creación, un símbolo que reúne en su diseño la historia, la geografía y la identidad cultural de la capital misionera. El intendente Leonardo «Lalo» Stelatto destacó a través de sus redes sociales que el emblema condensa el río, la tierra, el puerto y las raíces jesuítico-guaraníes en un diseño que pertenece a todos los posadeños

Un proceso decidido por votación popular

A diferencia de otros símbolos institucionales, la bandera de Posadas no fue impuesta desde un despacho oficial: nació de un concurso público convocado en 2014, en el marco de la Ordenanza N° 3071/12 del Concejo Deliberante y en línea con la Carta Orgánica Municipal. La convocatoria exigía que los diseños presentados reflejaran un hecho histórico de la ciudad, un rasgo distintivo natural o artificial, la presencia de los pueblos originarios y una proyección hacia el desarrollo futuro.

Un jurado plural, integrado por representantes del Ejecutivo, el Legislativo y entidades educativas, históricas, culturales y comerciales, evaluó las propuestas y dejó tres finalistas en carrera. La definición quedó en manos de la ciudadanía, que votó a través del sistema electrónico Vo.Co.Mi (Voto Codificado Misiones), implementado por el Tribunal Electoral provincial. Más de 19.000 personas participaron de esa consulta, un número que convirtió al proceso en un hito de participación ciudadana para la ciudad.

La propuesta ganadora fue obra de la entonces estudiante posadeña Gemma Rotela, y se izó oficialmente por primera vez el 28 de julio de 2015, en un acto realizado en la Plazoleta del Chamamé, en el cruce de las avenidas Uruguay y Mitre.

Los elementos que componen el diseño

Cada color y figura de la bandera responde a un significado propio: el rojo remite a la tierra colorada misionera, mientras que el azul representa al río Paraná como eje geográfico y económico de la ciudad. La división vertical entre ambos colores simboliza el equilibrio entre las distintas identidades culturales que conviven en Posadas.

En el centro, un círculo de laurel dorado alude a la riqueza agrícola y natural de la región, mientras que un par de manos entrelazadas en la parte superior evoca la unión entre las culturas guaraní y jesuítica. Más abajo, un escudo con ancla remite al puerto y a la tradición comercial y navegable de la ciudad, y un medio sol con cruz católica y un engranaje sintetiza el legado de las Misiones Jesuíticas junto con el desarrollo industrial y social posadeño.

Una autora que sigue ligada a su creación

Gemma Rotela, autora del diseño, recordó en diálogo con Radio Municipal que se trató de un concurso abierto a toda la ciudadanía y que participar de un proceso así fue una experiencia muy especial. Agregó que, más de una década después, sigue emocionándola ver la bandera izada en distintos puntos de la ciudad.

A once años de aquel primer izamiento, el emblema se consolidó como un punto de encuentro entre lo institucional y lo emocional para los posadeños: una síntesis de raíces, diversidad y proyección de futuro que, como demostró aquella votación de 2015, no se diseña desde un escritorio sino que se construye de manera colectiva.