El presidente reconoció en entrevistas con medios estadounidenses que “Irán fue parte” del revés republicano, pero sostuvo que no se arrepiente de la guerra; el nuevo Congreso asumirá el 3 de enero
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró durante la noche electoral del martes que está dispuesto a aceptar el resultado de las elecciones de medio mandato y a trabajar con la nueva mayoría del Congreso, donde, según las proyecciones, los demócratas ganaron ambas cámaras. Al mismo tiempo, atribuyó la derrota republicana a que él no figuraba en las boletas.
“Estoy absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados”
En una entrevista con The New York Times, Trump afirmó: “Estoy absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados”. Ante la posibilidad de que la oposición conquistara las dos cámaras, agregó: “Trabajaremos con los demócratas y, bueno, esperamos poder trabajar con ellos. Probablemente llegaremos a algún acuerdo”.
Horas más tarde, en diálogo con Fox, valoró el desempeño opositor: “Creo que los demócratas hicieron un buen trabajo. De verdad lo creo”.
Un mensaje en redes para despegarse del revés
Mediante un mensaje en Truth Social, el mandatario buscó tomar distancia de la derrota: “¡Yo no aparecía en la boleta electoral y, si hubiera aparecido, hubiéramos ganado por una victoria aplastante!”.
La guerra en Irán, parte de la explicación
Trump también atribuyó parte de las derrotas republicanas a la guerra en Irán, aunque sostuvo que no se arrepiente de haberla iniciado este año. “Irán fue parte de esto”, respondió en una entrevista telefónica con The Wall Street Journal, al ser consultado sobre si el conflicto había contribuido al mal desempeño de su partido.
Las derrotas que comentó en vivo
El presidente siguió el escrutinio desde la Casa Blanca y habló con los periodistas poco antes de las 22:30. Para entonces, la senadora republicana por Carolina del Sur, Darline Graham, había perdido su elección. La demócrata Annie Andrews se impuso por cuatro puntos. Por su parte, el procurador general de Texas, Ken Paxton, estaba en desventaja en la carrera por una banca en el Senado. Trump sostuvo que no se arrepiente de haber respaldado a ninguno de los dos.
“Estoy mirando estos resultados mientras hablamos. Veo que Darline perdió. Es sorprendente. ¿Cómo creen que le habría ido a Lindsey si se hubiera presentado?”, preguntó, en referencia al senador Lindsey Graham, hermano de la candidata, fallecido en julio.
Los resultados que marcaron la noche
En Texas, las proyecciones daban como ganador al demócrata James Talarico. Con el 70% de los votos escrutados, aventajaba a Paxton por 20 puntos. Ese estado no elegía a un demócrata para el Senado desde 1988.
Otro triunfo clave para la oposición fue el de Roy Cooper en Carolina del Norte, donde derrotó al republicano Michael Whatley. Los demócratas necesitaban sumar cuatro escaños para revertir la mayoría republicana de 53 bancas contra 47 en la Cámara alta.
En Georgia, el senador demócrata Jon Ossoff consiguió un segundo mandato con una ventaja de unos 18 puntos. Era el único legislador de su partido que defendía una banca en un estado donde Trump había ganado las presidenciales de 2024.
La oposición también avanzó en Ohio y Kansas. En Ohio, las proyecciones daban como ganador al demócrata Sherrod Brown, que superaba al senador republicano Jon Husted por 2,1 puntos con el 87% del escrutinio. En Kansas, con el 75% de los votos contabilizados, Adam Hamilton aventajaba por 13 puntos al oficialista Roger Marshall, en un estado que mantiene representación exclusivamente republicana en el Senado desde 1932.
Un Congreso opositor y la amenaza del veto
La pérdida del control legislativo complicará la aprobación de las iniciativas de la Casa Blanca y obligará al Gobierno a negociar con sus adversarios. También ampliará la capacidad del Congreso para investigar medidas de la administración durante los últimos dos años del mandato presidencial.
El nuevo Congreso asumirá el 3 de enero. Trump ya había anticipado que, ante una victoria opositora, se convertiría en “el señor veto” para bloquear la agenda demócrata. En los comicios estuvieron en juego las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 35 de las 100 del Senado y 36 gobernaciones.
