Trump llega a las elecciones de medio término con una aprobación cercana al 30%, el impacto de la guerra con Irán en los precios de la energía y dudas sobre cómo se contarán y certificarán los votos
Estados Unidos celebra este martes 3 de noviembre las elecciones de medio término, en las que se renuevan las 435 bancas de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Hoy los republicanos tienen la mayoría en ambas cámaras. Según los pronósticos que recoge el análisis, los demócratas llegan como favoritos para quedarse con la Cámara baja y podrían recuperar el Senado solo si la tendencia nacional se inclina con fuerza a su favor.
Las cuentas en cada cámara
Para controlar la Cámara de Representantes, los demócratas necesitan 218 bancas y hoy tienen 214. Por la polarización y el rediseño de los distritos, los analistas estiman que solo unas 21 bancas están realmente en disputa. Aun así, la mayoría de los pronósticos les da entre 220 y 230 escaños.
En el Senado, el camino es más estrecho. Los republicanos tienen 53 de las 100 bancas y, como el vicepresidente desempata, los demócratas necesitan ganar cuatro sin perder ninguna propia. La primera parece encaminada en Carolina del Norte, donde el exgobernador Roy Cooper lidera las encuestas. Las otras tres deberían salir de Alaska, Maine, Ohio, Texas o Iowa, todas contiendas parejas. Además, deben retener Michigan, donde su senador se retira en un estado que Trump ganó en 2024.
El antecedente juega a favor de la oposición: en las últimas cinco elecciones de medio término cambió el control de al menos una de las cámaras. Para Bruce Stokes, investigador de Chatham House, esta es una elección «que los demócratas no deberían perder».
La guerra con Irán y la aprobación de Trump
Según los sondeos que cita Chatham House, una mayoría de los estadounidenses considera que ir a la guerra con Irán fue un error. El conflicto en el estrecho de Ormuz presionó los precios de la energía. Además, más votantes registrados confían en los demócratas que en los republicanos en tres temas: el precio del combustible, la economía y la política exterior.
La aprobación de Trump ronda el 30% según distintas encuestas, entre ellas la del Pew Research Center. La última medición de Reuters/Ipsos, de fines de septiembre, le daba 32% de apoyo y 66% de rechazo. Según ese sondeo, la mayoría de los votantes registrados, y de los independientes, dice que su voto será «mayormente contra Trump».
La participación, otro factor clave

En las elecciones de medio término la participación promedia menos del 50%, frente a cerca del 60% en las presidenciales. Los demócratas aventajan a los republicanos por entre 6 y 14 puntos en la intención de voto por partido y aparecen más movilizados: el 79% dice estar extremadamente motivado para votar, contra el 69% de los republicanos.
Hay factores que podrían achicar la diferencia. El 83% de los republicanos que apoyan con fuerza a Trump asegura que irá a votar, y el partido cuenta con más recursos para movilizar a su electorado.
El debate sobre el conteo y la certificación
Un informe de Reuters, con entrevistas a más de 50 funcionarios, expertos y abogados electorales, puso el foco en si se reconocerá un resultado adverso al presidente. David Becker, director del Center for Election Innovation & Research, sostuvo que por primera vez los funcionarios electorales consideran la posibilidad de que el gobierno federal busque interferir activamente en la elección.
Según los consultados, el mayor riesgo es una cadena de investigaciones, demandas y disputas capaz de trabar la certificación del resultado. En paralelo, el Departamento de Justicia desplegará 1.000 observadores federales, casi el doble que en 2024.
En junio, Trump denunció sin pruebas que el sistema electoral de California estaba «arreglado». Según States United Action, hoy hay funcionarios que sostienen que la elección de 2020 fue robada en al menos un cargo estatal con control electoral en 20 estados, frente a 17 en el ciclo anterior.
La Casa Blanca sostiene que su objetivo es proteger la integridad electoral. La Constitución deja la administración de las elecciones en manos de los estados, y los tribunales ya frenaron varias iniciativas del gobierno federal.
La fecha clave: el 3 de enero
La fecha a seguir será el 3 de enero, cuando asuma el nuevo Congreso. Si quedan bancas sin certificar, en una Cámara de Representantes muy dividida unos pocos escaños podrían inclinar la elección de su presidente.
