Con garra, orgullo y una remontada que ya es sello de identidad, la Selección argentina dio vuelta la semifinal ante Inglaterra y se metió por segunda vez consecutiva en la final de un Mundial. El domingo, Lionel Messi y sus compañeros defenderán el título ante España, en lo que será la segunda ocasión en la historia del equipo en que llega a dos finales mundialistas seguidas, tras las de 1986 y 1990
Un partido caliente que se definió sobre el final
El encuentro, dirigido por Lionel Scaloni frente al conjunto de Thomas Tuchel, tuvo más tensión que fútbol durante gran parte de los 90 minutos. Argentina se impuso finalmente 2 a 1, con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, mientras que para los ingleses había marcado Anthony Gordon.
La remontada, otra vez sobre la hora
El golpe llegó temprano en el complemento: a los 10 minutos del segundo tiempo, Inglaterra se puso en ventaja con el tanto de Gordon, en apenas el segundo ataque del equipo europeo en todo el partido. Con la obligación de revertir el resultado, empezó a asomar la figura de Messi, que pese a un primer tiempo discreto reapareció en el complemento con su gambeta característica, motor del achique argentino.
El arquero inglés Jordan Pickford fue una de las grandes figuras del encuentro, con al menos dos atajadas decisivas ante Nicolás González y Alexis Mac Allister, además de dos remates argentinos que dieron en los palos. Pero a los 40 minutos del segundo tiempo, Enzo Fernández sacó un remate potente desde afuera del área que lo venció para el 1 a 1. Un minuto más tarde, el propio Enzo asistió con un centro preciso al segundo palo, donde Lautaro Martínez apareció solo para cabecear el gol de la victoria.
Otra hazaña que se suma a la lista
La remontada recuerda a otras protagonizadas por este plantel en instancias decisivas del certamen, como las logradas ante Egipto, Cabo Verde y Suiza. Con este triunfo, además, Argentina volvió a vencer en los 90 minutos a un campeón del mundo después de 36 años.
Con 39 años, Messi tendrá la oportunidad de disputar su tercera final mundialista, esta vez ante España, el país que lo recibió y donde desarrolló buena parte de su carrera como futbolista.
