El vuelo con 83 pasajeros se desvió por el mal tiempo y una falla eléctrica impidió confirmar si el tren de nariz estaba desplegado; un helicóptero permitió verificar su posición y la aeronave tocó tierra sin inconvenientes ni heridos
Un avión de Aerolíneas Argentinas que había partido el miércoles 4 de noviembre desde Aeroparque con destino a Posadas debió aterrizar de emergencia este miércoles por la tarde en el Aeropuerto Internacional Islas Malvinas, de Rosario. Los pilotos no podían confirmar el correcto funcionamiento del tren de aterrizaje delantero, lo que obligó a desplegar un amplio operativo de seguridad. A bordo viajaban 83 pasajeros y no se registraron heridos.
Un desvío por el mal tiempo

El vuelo cambió su recorrido por las condiciones meteorológicas adversas y se dirigió hacia Rosario. Durante el trayecto, la aeronave habría sufrido además una falla en su sistema eléctrico. Todavía no se determinó si estuvo relacionada con la tormenta o con el posible impacto de un rayo.
Los instrumentos no confirmaban el tren delantero
Según se informó en medios rosarinos, el problema apareció cuando la tripulación comenzó a preparar el aterrizaje. Los instrumentos de la cabina no permitían confirmar si el tren de nariz, ubicado en la parte delantera del avión, estaba desplegado y asegurado.
Operativo de emergencia
Ante la incertidumbre, las autoridades aeroportuarias activaron los protocolos de emergencia. Bomberos del aeropuerto, junto con dotaciones de Rosario y Funes, y equipos de emergencias médicas quedaron preparados para intervenir ante un eventual accidente o una evacuación de pasajeros.
El helicóptero que verificó el tren de aterrizaje
Un helicóptero de la Unidad de Traslados y Emergencias cumplió un rol clave. El avión de Aerolíneas Argentinas realizó un pasaje a baja altura cerca de la torre de control, lo que permitió que los ocupantes del helicóptero observaran directamente la posición del tren delantero.
La inspección visual confirmó que las ruedas estaban desplegadas, aunque los sensores no lo indicaban a los pilotos. Todavía existía incertidumbre sobre si el mecanismo estaba correctamente trabado, una condición indispensable para soportar el peso de la aeronave al tocar la pista.
Aterrizaje normal y sin heridos
Con esa información, la tripulación avanzó con la aproximación y aterrizó normalmente. El operativo se mantuvo activo hasta que se confirmó que el avión había completado el procedimiento sin inconvenientes.
Especialistas consultados explicaron que, si el tren delantero no hubiera estado asegurado, existía el riesgo de que la parte frontal del avión impactara contra la pista, con posibles daños en el fuselaje e incluso un incendio. Por eso se había dispuesto la presencia preventiva de bomberos. Una vez concretado el aterrizaje, el aeropuerto recuperó su funcionamiento habitual.

