Paraguay protagonizó una de las hazañas más importantes de su historia futbolística al eliminar a Alemania en los octavos de final del Mundial 2026, tras imponerse 4-3 en la definición por penales en Boston
El gol decisivo lo marcó José Canales, y desde ese instante el país sudamericano se sumergió en una celebración masiva que se extendió por todo el territorio.
Las principales calles y avenidas paraguayas se convirtieron en un escenario de euforia popular, con cánticos, lágrimas y banderas albirrojas. El epicentro de los festejos se ubicó en el centro histórico de Asunción, donde la emblemática Calle Palma y los alrededores del Panteón Nacional de los Héroes quedaron completamente colapsados por miles de hinchas.
La multitud detuvo por completo el tránsito vehicular en el centro de la capital. Muchos conductores, atrapados entre la gente, optaron por subirse a los techos de sus autos para sumar el sonido de sus bocinas a los fuegos artificiales que iluminaron el cielo de Asunción.
La fiesta también llegó al interior del país
La movilización no se limitó a la capital: ciudades como Ciudad del Este, Encarnación y San Lorenzo registraron caravanas interminables de vehículos y motocicletas. En los barrios, las familias sacaron parlantes a las veredas para celebrar con música folclórica y cánticos futboleros.
El comercio informal también sintió el impacto del triunfo: banderas y camisetas de la selección se agotaron en cuestión de minutos.
Con esta victoria ante un histórico tetracampeón mundial, Paraguay vuelve a ubicarse entre los protagonistas del Mundial y vive una de las celebraciones más grandes de su historia reciente. El gobierno paraguayo, además, confirmó un feriado nacional en reconocimiento a la hazaña del equipo.
