Una multitud que la organización estimó en más de un millón de personas se congregó el domingo en el microestadio municipal José María Gatica, ubicado en el Parque Domínico de Avellaneda, para dar el último adiós a Carlos «El Indio» Solari, líder de Los Redondos y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, fallecido el viernes a los 77 años

La fila para ingresar a la capilla ardiente llegó a extenderse durante siete kilómetros, alcanzando el Puente Pueyrredón. Por momentos, el flujo de ingreso se calculó en alrededor de 15.000 personas por hora, y desde el entorno del artista confirmaron que el velatorio continuaría abierto hasta que todos los presentes pudieran despedirlo, contemplando incluso la posibilidad de extenderlo un día más.
Entre los asistentes se multiplicaron las historias de fanáticos que viajaron desde distintos puntos del país. Florencia, una seguidora llegada desde Chacabuco, fue una de las primeras en ingresar al recinto y describió la experiencia como algo imposible de explicar con palabras. Emiliano, que viajó desde Luján junto a amigos en un clima de festejo, relató que la emoción se transformó en dolor profundo al ver el féretro: el momento superó toda expectativa previa.
La familia del músico emitió un mensaje solicitando que la despedida transcurriera en paz y con respeto, apelando a la unión entre seguidores. Además, pidieron que los fanáticos evitaran dejar más objetos en el lugar, ya que prácticamente no quedaba espacio disponible. En paralelo, se registró un incidente aislado cuando un asistente denunció un intento de ataque con arma blanca contra su hijo dentro de la fila. También se viralizó la imagen de una mujer mayor que, desde la puerta de un geriátrico de Avellaneda, salió con una remera de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota a saludar a la columna de seguidores.
